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El Ojo de Sevilla

24 mayo 2011


Sevilla: esperanzadas deseadas

Vuelvo a mi blog por motivos que no escondo. La esperanza con el cambio ha despertado en mi el deseo de volver a escribir. Sevilla ha dado un paso adelante con el cambio, y digo con el cambio. Años de enquistamiento político había llevado a la ciudad al borde del desastre. Una ciudad desgobernada, endeudada y únicamente pendiente de intereses personales y partidistas.

La nueva era comenzó el 22M. Solo el tiempo dirá cómo nos irá pero me atrevo a vaticinar que no puede ir a peor. Son muchos los que no entienden ésto. ¿Qué podía hacerse peor?

Pero que nadie se lleve confusiones. Estoy encantado con el cambio pero eso no significa que vaya a ser ni mas ni menos exigente. Desde hoy le pido al señor Zoido que no defraude. Que no se convierta en un Obama de turno (con el que podemos abrir fábricas y fábricas de paja de lo bien que la vende).

Así que lo dicho. Bienvenido sea el cambio, bienvenido sea señor Zoido.

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09 septiembre 2008

Gracias

Gracias todos. Gracias a tantos que me han leido durante este tiempo. Gracias a todos los que durante algún tiempo me han seguido. Gracias a los que me han criticado. Gracias, en general, a los que alguna vez, aunque fuera por casualidad, me han visitado. Y sobre todo GRACIAS a todos los que siempre me han apoyado.
 
Se cierra un ciclo en mi vida. El Blog Sevilla a examen nació con  la idea de movilizar al navegante sevillano. Pretendía ser un punto de encuentro donde exponer quejas y comentarlas. Y se consiguió... Algo se consiguió...

No puedo decir que me vaya de mi blog con mal sabor de boca. Son muchas las visitas y mucha la repercusión que ha llegado a tener mi blog. Mucho más de lo que pude imaginar en su momento. Pero la fe se agota. Y la mia, en esta idea, se ha agotado. 

Siempre he dicho que en un Ayuntamiento no debía haber ideología, sino amor a la ciudad. Pero en este que nos gobierna hay demasiada politica, muchos sinvergüenzas y nada de amor por la ciudad. Y no es mucho más esperanzador la respuesta del pueblo que, lejos de castigar a los que se lo merecen, los premia con un voto incondicional.

Sevilla seguirá siendo Sevilla y de eso no hay duda. Sevilla es resultado de su historia y de la de sus gobernantes. Siempre lo he dicho: "esta ciudad debe ser verdaderamente difícil de gobernar", pues aún estamos esperando un buen alcalde que la ponga en su lugar... Sevilla y su historia... Sevilla tiene lo que se merece.

Algo huele a podrido en Sevilla y no es su río.

Ha sido un placer y, por tanto, desde mi desánimo, mando una inyección de ánimo a todo el que persiga un objetivo parecido al de este blog. Que no decaigan ideas como las mias. Conmigo han podido, lo reconozco. Pero también reconzco haber llegado más lejos de lo que pensé en un principio.

Así que no diré un adiós, sino un "hasta siempre", pues la vida da muchas vueltas y quizá mis esperanzas crezcan de nuevo con el pasar del tiempo. 

Hasta siempre.

26 marzo 2008

Es lo que hay, y el que no quiera...¡ya sabe!

Leyendo uno de los periódicos que normalmente visito (web) me encuentro con esta noticia. Resulta que el 57% de los sevillanos (encuestados) vería con buen ojo que se cambiara el aspecto de la Alfalfa, la Plaza del Pan y la Plaza de la Pescadería para darle un aspecto más acorde con el entorno. Pues con sinceridad y la mano en el corazón reconozco que los mandaría a comer Ajo y a beber Agua. Esa decisión la tuvieron en sus manos hace muy poco y no actuaron en consecuencia. Lejos de eso, volveremos a tener al autor de esas geniales ideas, nuestro Excelentísimo Astronáuta, al frente de nuestra ciudad.
Ahora toca apechugar. Y punto. Que es muy fácil quejarse y no hacer nada. Yo diría que esa es la filosofía de vida de los sevillanos: quejarse, quejarse y no hacer nada.. bueno si, tomar "servesitas".

Transcribo a continuación la noticia para que cada cual piense lo que quiera, como es lógico:

Alberto Álvarez Perez Como están dejando el centro urbano nada tiene que ver con la tradición. Desean cambiarlo todo, pero sin apenas tener en cuenta la sensibilidad. Todo el casco antiguo debería ser de carácter clásico, farolas fernandinas, bancos cómodos, y respetando el entorno.

Vecino de la Alfalfa Sevilla debe mantener una estética acorde con su historia y con su propia idiosincrasia en el Casco Antiguo, como hacen todas las grandes ciudades que quieren evitar deformarse en aras de una modernidad mal entendida.

Emilio Creo que el equipo municipal ha tenido buenas ideas (peatonalización, carril bici) y pésimo gusto. Mejor rectificar a tiempo que perpetuar horrores como la Piel Sensible, la Alameda o lo que apunta la Encarnación. El centro, tradicional.

Paco Todo lo histórico que se elimine dejará de existir. Si quieren poner cosas modernas, que lo hagan en Cartuja, Sevilla Este o Bermejales. Que modernicen los barrios de los 70. La gente viene a Sevilla por su centro y se lo están cargando. Abajo el Parasol!!

Un sevillano Sr. alcalde de Sevilla, por favor dedique una parte del presupuesto municipal para asfaltar la ciudad, que es de vergüenza como están sus calles y avenidas, o es que todo el dinero se lo han gastado ustedes en el "tranvía" y farolas fernandinas. Le ruego que si le queda algún euro, me lo pueda enviar para pagarme unos de los amortiguadores que me he dejado en uno de los mil y un baches.

Andrea A mí me gusta como están las plazas. Hay que modernizarse y adaptarse a los tiempos, que estamos en el siglo 21. Sevilla es un atraso en arquitectura. Deberíamos ser más cosmopolitas.

Daniel Da gusto ver como está la Alfalfa, llena de vida y sin coches. La Alfalfa y la Plaza del Pan se han quedado genial. Ahora no veo problema en que el Salvador se quede tal y como está, eso sí, fuera los coches de la plaza.

Rocío Que sean peatonales es lo mejor que han podido hacer, pero con el estilo se han equivocado.

Manolo Más plazas de aparcamiento para los vecinos, que se quiebren la cabeza. Peatonales pero que los vecinos puedan aparcar igual que cualquier sevillano lo hace en la puerta de su casa o debajo de ella.

Escaldado Alfalfa desoladora. Muy bien por la peatonalización pero la estética empleada y el mobiliario urbano están completamente fuera de lugar, al igual que en la Plaza del Pan y la Pescadería. Si algo es absolutamente pobre son esa especie de cajas (farolas murales) que forman parte del proyecto.

Ramón Núñez de Marco La Alameda ha sido el mayor desacierto de un gobierno municipal en muchos años, esa plaza de porche de polígono industrial no es digna de una ciudad con la historia de Sevilla. Optaría por devolver a la Alameda su aspecto de paseo.

Manuel Ángel La plaza de la Alfalfa por fin es una plaza y no un aparcamiento indiscriminado. Es un nuevo punto para pasear y llevar a los niños a que se diviertan. Que las farolas no sean demasiado bonitas, pues se cambian.

Jose Cambiaría las farolas. Pondría un aparcamiento subterráneo o bien en la plaza de la Alfalfa, o bien en la Pescadería. Animo a este gobierno a que sea valiente y lo haga, ya que es fundamental. Un diez al gobierno municipal por acometer tantas obras.

Luis G. No vivo en el centro. Tengo hijos pequeños y los tengo que llevar en coche a zonas infantiles para que puedan jugar. Y también pago impuestos.

El 57% de los internautas que han expresado su opinión a través de la página web del periódico (www.diariodesevilla.es) cambiarían "sin duda" el nuevo aspecto de la Plaza del Pan, la Alfalfa y la Pescadería tras la decisión municipal de mantener la estética tradicional en El Salvador. Otro sector de los navegantes, el 23% de los encuestados, consideran, en cambio, que "no es necesario" cambiar el mobiliario urbano instalado tras la reurbanización de estas zonas del casco histórico.

Son 2.689 los votos totales recogidos en la página web de Diario de Sevilla

En el debate abierto a través de la red sobre las actuaciones del Ayuntamiento que afectan al paisaje urbano del centro, se recogen hasta 43 comentarios de navegantes que desean expresar sus inquietudes al respecto.

Las opiniones en internet son variopintas. Pero un nutrido grupo coincide al apoyar la política de peatonalización si bien suspende la estética escogida para farolas y bancos en la Plaza del Pan, la Pescadería y la Alfalfa. Son muchos los que prefieren las líneas clásicas y tradicionales en estas zonas. En lugar de cambiar otra vez el mobiliario, varios internautas prefieren que el Ayuntamiento destine más inversiones a otras necesidades como el asfaltado de las avenidas, la señalización vial, o la construcción de aparcamientos subterráneos. sobre este tema. El 10% tilda de "dispendio" realizar un nuevo cambio tras las obras de peatonalización y rechaza frontalmente la idea de retirar ahora los distintos elementos que integran las plazas (farolas y bancos). El 5% dice que cambiaría El Salvador, al 4% de los internautas no les interesa el aspecto estético de estos enclaves, y el 2% vota que "hay que debatirlo porque son modelos incompatibles".

08 marzo 2008

Medidas sociales
De eso presumen todos, de las medidas sociales. Todos hablan del problema de la vivienda, todos prometen solucionarlo y a la hora de la verdad, " de ". Está muy bien hablar de que van a construir muchas viviendas VPO, que van a ayudar el alquiler de los jóvenes, pero cuando uno se da cuenta de que aún podrían hacer más sin complicarse demasiado y que no lo hacen porque no les da la REAL gana, pues como que a uno le toca los c... en fin, los colores.
Resulta que el Ministerio de Defensa va a ceder los suelos de diversos cuarteles que ya no tenían uso. Su próximo destino será construir viviendas, un parque de bomberos e instalaciones "culturales". ¿Qué falla en todo esto? Pues que las viviendas que van a construir son algunas en régimen de VPO y otras, muchas, en Venta Libre. Por lo que el Gobierno ganará cerca de 316 millones de euros, es decir, unos cincuenta y dos mil millones de las antiguas pesetas (lo escribiré en número que queda genial: 52.000.000.000 pesetas) Es decir, que en vez de hacer viviendas VPOs que es lo que los jóvenes necesitamos, se va a dedicar a ganarle dinero. ¡Y ésto lo hace un gobierno socialista! No sé que haría otro Gobierno, pero no viene al caso ni vendrá, al menos en unos cuantos de años.
A mi que me lo expliquen. En serio. Tengo 28 años y ninguna perspectiva de poder comprarme un piso. Está muy bien el nuevo parque de bomberos. Ya hacía falta. Pero los nuevos espacios culturales pues, no sé qué pensar. En fin, la cultura es muy importante, sin duda, pero no me da un techo propio ni un lugar donde vivir tranquilamente. La realidad es que lo que a los jóvenes nos hace falta son viviendas a buen precio, a precio razonable. Toda la vida nos hemos esta acordando de los constructores, del dineral que están ganando a costa de nuestro DERECHO A LA VIVIENDA DIGNA. Incluso se les desprecia desde ciertos sectores. Y ahora resulta que nuestro Gobierno (y en parte nuestro Ayuntamiento) se va a dedicar a hacer lo mismo. Pero claro, esos sectores están calladitos. Como siempre no se mueven por un ideal, sino por un partido.
En fin, mientras los jóvenes sigamos tragando con todo lo que nuestros gobernantes nos pongan en el plato, ya sea una miseria o una avellanita como en el zoo, es lo que nos espera.
Yo, mientras tanto, seguiré pagando un alquiler con terribles esfuerzos, mientras el Gobierno gana dinero a nuestra costa (en vez de repartir, como tanto dicen) y visitaré esas zonas culturales que tanto me van a aportar como persona (ya veremos que piensan mis hijos de todo ésto).

24 febrero 2008

"El Parasol es un escándalo: privatiza y vulgariza el uso del espacio público"

El británico, uno de los más influyentes expertos en arquitectura contemporánea, critica la reforma de la Encarnación y el rascacielos Torre Cajasol · Reivindica la modernización urbana a partir de la cultura

De Curtis se dice que es, a la arquitectura, lo que Harold Bloom a la literatura: un hombre capaz de hacer el canon perfecto. Su ensayo La arquitectura contemporánea desde 1900 (Phaidon) es una especie de Biblia tácita de este oficio ególatra, atrevido y fascinante que consiste en construir, como dejara dicho Le Corbusier, máquinas de emocionar. Edificios. Acaso artefactos.


-¿Desde cuándo no venía?

-Estuve hace seis años. Antes había venido en 1992 para un congreso.

-¿Nota muy cambiada la ciudad?

-El recinto de la Muestra me parece que es un Luna Park. Un sinfín de proyectos reconvertidos en parque tecnológico y sin identidad urbanística. El 92 resultó una oportunidad perdida para Sevilla. En aquel momento los políticos creían tocar el futuro, pero se les quedó viejo muy pronto. Han quedado algunos edificios interesantes, pero yo no veo coherencia. En cuando al resto de la ciudad, parece que aquí sucede como en otros sitios históricos. Hay dos extremos: quienes quieren preservarlo todo por un discurso patrimonial y los que sostienen que hay que poner a Sevilla en el mapa global. Ninguna de ambas posiciones son muy inteligentes.

-¿Por qué?

-Porque las ciudades crecen y cambian. Los edificios modifican su uso a lo largo de la historia. Para modernizar una ciudad la forma inteligente de hacerlo es respetando lo antiguo pero sin copiarlo, sin convertirlo en caricatura. Mediante una reinterpretación de los motivos tradicionales. El problema radica en cómo poner juntas las cosas antiguas y las nuevas y en cómo reutilizar las viejas. Es evidente que a veces hay que cambiarlas, pero sin caer en lo kitsch. Existe la creencia de que la posición de Sevilla entre las urbes globales mejorará por hacer edificios espectaculares y poder enseñar a la prensa argumentando que son obras del star system arquitectónico. Es lo que hace diez años pasó en Bilbao. Esto es muy naïf. Primero porque no siempre funciona y, segundo, porque la forma de producir arquitectura de estas megaestrellas provoca hiperproducción. Trabajan en 25 ciudades al mismo tiempo. Su trabajo sólo consiste en ofrecer una determinada imagen. No implica buena arquitectura ni buenos lugares. Son, digámoslo así, meras atracciones.

-Pues aquí César Pelli planea a construir un gran rascacielos.

-Los rascacielos no son necesarios en Sevilla. Es poco inteligente por el tipo de clima y el paisaje. Si se trata de concentrar a la gente en un mismo lugar, puede hacerse igual con edificios a menor escala y más sostenibles. Reinventando los patios, los jardines, las terrazas. Haciendo urbanismo. Ideas antiguas pueden reinterpretarse en edificios nuevos. Los rascacielos consumen mucha energía porque reciben mucho calor y mucha luz. La única razón para hacerlos es la idea de que se obtiene prestigio gracias a su imagen. Pero para mí el prestigio real consiste en producir edificios inteligentes, útiles y hermosos, acordes con la naturaleza. Hay que aprender del 92: la gente decía "Ya somos modernos", pero todo eso quedó pronto desfasado.

-¿Por qué tantas ciudades buscan un sitio en el mapa global incluso a costa de su propia destrucción?

-Para contestarle a eso tendría que explicarle que, cuando por primera vez llegué a Andalucía, lo hice a partir de los referentes de México y el norte de África. Siempre digo que es la mejor manera de entender esta región, que es como una bella durmiente porque hay cosas muy potentes en su arquitectura: la forma de construir espacios, el uso del agua. Con ellos se puede hacer una inteligente combinación de lo tradicional y lo moderno.

-Yo le preguntaba por el afán de cambio de ciertas urbes medias

-Sí, claro. Es muy preocupante esta tendencia provinciana que consiste en creer que se forma parte del mundo sólo por tener obras de determinados arquitectos. Es un viejo problema de las ciudades históricas con patrimonio abandonado, como Sevilla. Aquí pudo haber pasado como en Italia: un país desestructurado con áreas con diferentes grados de desarrollo. Traer el AVE primero aquí fue muy inteligente, pero creo, honestamente, que la Cartuja fue una oportunidad perdida: sólo ha generado una sucesión de objetos, un territorio donde no se piensa en el espacio público. En cambio, la herencia del 29 es excelente: es una parte de la ciudad por la que pasear es un placer. Y se hizo con materiales sevillanos y con profusión de parques.

-Hay quien no está de acuerdo en mimetizar esta tradición otra vez.

-Bueno, generalmente existe una idea de lo tradicional bastante superficial, decorativa. No se sabe en realidad qué es lo relevante del pasado. Hace veinte años lo que voy a decir quizás se viera romántico pero vivimos en un mundo que necesita equilibrio, especialmente con la naturaleza. Esto tiene que ser tenido en cuenta por la arquitectura. Los edificios de cristal no son una solución. Es mejor recuperar lo bueno de la tradición con las formas contemporáneas. Se trata de entender los principios y ser capaces de trasladarlos al presente.

-¿Le gusta la Torre Cajasol?

-Está muy cerca de la Giralda. Y, además, el argumento de lo icónico es muy falso y débil. Las inmobiliarias siempre usan esta táctica. En Barcelona, por ejemplo, la torre de Jean Nouvel es un edificio feo e inútil. Pero sus promotores siempre han dicho que está diseñada en relación con la Sagrada Familia. No es cierto: son objetos muy diferentes porque uno es secular y el otro sagrado, como un minarete. Son criaturas distintas con significados distintos. No se trata ya de las alturas, sino de significados simbólicos. Sevilla tiene ya la Giralda. Está muy bien. No hay necesidad de un rascacielos. Probablemente hacer edificios bajos, como lo que ha diseñado Richard Rodgers en Palmas Altas, es más inteligente.

-¿Las firmas arquitectónicas sirven para ocultar todo esto?

-Tiende a creerse que si contratas a una estrella tendrás todo arreglado. No es cierto. Suelen generar problemas dramáticos. Un ejemplo es el de Córdoba con Rem Koolhaas. Su Palacio de Congresos está fuera de escala. Es una catástrofe igual que la Ciudad de la Imagen de Eisenman en Galicia. Algo faraónico. Muchos andan buscando el efecto Bilbao pero realmente estos edificios no tienen función y cuestan un dineral. En mi opinión, ese star system de arquitectos está en crisis. Cuando Gehry hizo su proyecto para Bilbao le dije que su propuesta era interesante, sobre todo por su vertiente escultural. "Pero veamos cómo lo construyes y si no da problemas", le dije. No es una obra maestra. Es interesante pero no hay que exagerar. También genera problemas: su espacio interior es demasiado banal. Todo esto, en todo caso, es culpa del Premio Pritzker, que no es más que una forma de hacerse promoción. Gehry ha hecho buenos edificios y otros malos. Lo mismo que Moneo: su museo de Mérida es maravilloso, pero el aeropuerto de Sevilla es horrible. Pero como ambos tienen un Priztker, todo se da por bueno. La responsabilidad no es sólo del arquitecto, sino de esa tendencia de la que hablábamos, la que dice: "somos una ciudad provinciana y debemos meternos en los flujos globales". Y lo hacen sin ideas, sólo por hacerlo.

-¿Este fenómeno es inevitable?

-Tiene que ver con la globalización y el flujo de capitales. Con la plutocracia, en definitiva: la economía mundial cambia en minutos gracias a los ordenadores y las ciudades son puntos de una red donde operan los grandes capitales. La arquitectura es su espejo. Mira Londres, por ejemplo. Cuando era estudiante podía vivir en el centro de la ciudad con once libras a la semana. Ahora es imposible. Para la máquina del capitalismo la arquitectura es una forma más de hacer dinero. Y esto sucede en un momento de la historia en el que la gente sabe el precio de todo pero desconoce el valor real de las cosas. Otro caso: el Forum de Barcelona. Ni siquiera tenían que construirlo. Simplemente publicitaban: "tenemos un proyecto de fulanito y una parcela libre en Barcelona". Y la gente invertía. Necesitaban atraer la atención durante un momento. Ya lo dijo Warhol: "todo el mundo tiene derecho a su minuto de fama". Las ciudades se conforman con ser famosas un cierto tiempo para atraer dinero. Igual que pasa con la comida basura. Construir una urbe es una cuestión muy lenta, requiere paciencia, entender el sitio. Estas construcciones de las que hablo están vacías, no dan nada. Pongamos los pies en el suelo.

-¿Qué es lo que habría que ponderar para decidir si hace falta acometer o no estos proyectos?

-Lo importante es la calidad de vida de la gente. Que tengan sitios donde vivir bien. Hay que tener en cuenta la cultura de cada lado. No es lo mismo un sitio que otro. Y es esencial cuidar los espacios públicos. Cada vez que vengo a esta parte de España me sorprende la vegetación, el agua, la sombra; cosas todas ellas antiguas que puedes usar también ahora. No hay que ser sensacionalista con el espacio público.

-¿Le gusta la reforma de la plaza de la Encarnación?

-Está un poco fuera de escala (risas). En serio: es una especie de gesticulación del todo innecesaria. Realmente es como Disney, pero un viejo Disney. Resulta ser todo un escándalo: vulgariza y privatiza el espacio público. Destruye la ciudad, igual que Les Halles en París. ¿Quién necesita esto? Lo importante en arquitectura no son los nombres, sino los proyectos. Vuelvo a Londres: todo su modelo es convertirse en una capital financiera mundial. Al resto de asuntos los despachan diciendo: "Buena suerte". Con el salario de un profesor es imposible vivir en Londres. El tren es muy caro, el Metro también. Y todo esto lo hace, como aquí, un gobierno de izquierdas. En Chelsea se están rehabilitando casas a 12 millones de libras cada una. ¿Para quién son? Esto es la plutocracia. Sevilla no tiene que estar metida en ese mundo. Lo importante debería ser su visión urbana a largo plazo. El equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo.

-¿Cree que el Parasol encaja en el Casco Histórico?

-Ignora justo el contexto donde está. Koolhaas lo decía con una frase muy expresiva: "Fuck the context". [Que se joda el entorno]. Mayer ha hecho lo mismo. Pero fue a la exposición del MoMA. "Oh, que maravillosos somos". A alguien le han vendido un coche sin motor. Resulta muy estúpido: en España hay muy buena arquitectura desde hace tiempo. Ustedes no necesitan al MoMA para dar sus bendiciones. Koolhaas jode el contexto, pero en el caso de Córdoba lo que jode es a la ciudad misma. Habría que preguntarle a su alcaldesa si está feliz con el resultado. A mí el contexto urbano de Córdoba me parece uno de los más sagrados de Europa. No sólo por la mezquita, sino por el río, sus meandros. Se parece a la India. A muchos amigos míos el proyecto de Mayer les causa risa por absurdo. Es un horror. Habría que reflexionar sobre lo que realmente necesita la ciudad, no hacer estas cosas porque sí. Hay es que aprender a reconocer la buena arquitectura cuando se produce y estar vigilantes ante los artificios y las manipulaciones. La gente quiere ciudades, no parques de atracciones.

-Sevilla tiene realmente sus problemas urbanos fuera del centro.

-Éste es un fenómeno común. Bohigas empezó a regenerar Barcelona a partir de los espacios públicos porque no puedes reducir la cultura de una ciudad a un único edificio. Es mucho más. Cuando fui a Bilbao, por ejemplo, me acerqué a Baracaldo a ver qué se había hecho tras la crisis industrial. Y había proyectos muy interesantes. Donde hay que mirar es a los barrios.

-Aquí casi todos los grandes proyectos están en el centro.

-Es lo más fácil. Pero la Torre Cajasol no será para la gente normal.

-Pelli dice que es pública porque habrá un restaurante en la cima.

-Ese argumento es insultante. No hay ningún rascacielos en el mundo que sea público.

-¿Qué pueden hacer los ciudadanos ante este tipo de proyectos?

-La gente debe ser crítica con sus políticos y no aceptar el discurso dominante.

-Usted, ¿donde vive?

-En Lot, cerca de Cahors (Francia). En el campo. Yo miro la ciudad desde fuera. Voy y vengo. Pienso, de todas formas, que es el sitio donde el futuro se crea y el pasado se renueva. Aunque pagas un alto precio en presión y conflictos por vivir en ella. Sevilla aún está a tiempo de evitarlo si hace un debate serio -con información y sin urgencias- sobre cómo ve su propio futuro.