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El Ojo de Sevilla

31 julio 2007

¡Vacaciones!
Ha llegado el momento de descansar. Llavaba necesitando unas vacaciones desde hace mucho y por fin ha llegado mi turno. Julio ha pasado, caluroso en su recta final, y ahora llega Agosto. Sevilla quedará ahora vacía, aún más si cabe, y ni siquiera sus mandatarios se preocuparán por ella (si es que alguna vez lo hacen). Es el momento de olvidarse de todo, buscar el fresco y descansar. Los que se van a la playa, a dorarse, los que se van al campo, a alejarse del mundanal ruido. Los que se van a conocer otras ciudades, otros países, a enriquecerse como personas. Los que se quedan... ¡mi más sentido pésame! Siempre os quedará la recurrente frase "ahora es cuando se está mejor en Sevilla... Sin tráfico, sin tener que esperar colas..." ¡Ánimo!
En lo que a mi respecta ¡me voy! Me alejo del mundanal ruido y no haré otra cosa más que descansar. Sevilla, mi ciudad, descansa este mes en mi blog. Volveré el día 20, aunque quizás un poco antes, ¡ni en eso me voy a fijar fechas!
Buen verano a todos, yo desde luego así lo pretendo. ¡Hasta pronto!

26 julio 2007

Conformismo
¿Es eso lo que pretenden nuestros Excelentísimos (porque ahora hay dos) de nosotros? ¿Que nos conformemos con lo que tenemos que es mejor que nada? Me parece despreciable que al pueblo sevillano se nos trate así. ¿Conformismo? ¿Por qué te quejas si eres tuerto y no ciego?

Yo no sé a qué juegan estos mandatarios, pero lo que si sé es que "juegan". Juegan a ser alcaldes. A ver quien dice el mayor disparate, a ver quien hace la mayor estupidez y sale impune. ¡Como en esta ciudad da igual ocho que ochenta!... Pues se aprovechan.

¡Que nadie se queje que ahora en la Avenida hay menos ruido que antes! Eso es lo que ha dicho el portavoz del PSOE Alfonso Rodríguez Gómez. Y si lo dice él, amen. "A falta de pan, buena son tortas". ¿A ver quién dice lo contrario? Y por supuesto que nadie pregunte, pues no será contestado.

¿Sevilla conformista?... "¡No señó, la Feria y la Semana Santa que ni la toquen!"

Ala, ya está dicho.

20 julio 2007

"¡Se callen, coño!"
Algo así debió interpretar más un periodísta durante la rueda de prensa de Antonio Rodrigo Torrijos, primer teniente alcalde de esta ciudad. ¿Por qué? Creo que haré un "corta y pega" de la notica:

IU advierte que no responderá a preguntas de los periodistas en sus convocatorias
El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento y coordinador del área Socio-Económica -en la que se integran las cinco delegaciones con que cuenta IU-, Antonio Rodrigo Torrijos, se negó ayer a responder a preguntas de los periodistas sobre el sueldo asignado al vicegerente de Urbanismo, cargo de nueva creación en manos de IU, al que se le ha asignado 156.000 euros.
El portavoz municipal de la coalición de izquierdas convocó a los medios de comunicación para que asistieran a la reunión que mantuvo con sus compañeros de esta formación en el Ayuntamiento, pero al ser preguntado por el principal tema del día -la polémica generada por el sueldo del nuevo vicegerente-, Torrijos no solo rechazó atender ese tema sino que además advirtió a los periodistas presentes que, «aunque alabo la encomiable labor que realizan los periodistas», los dirigentes de IU no responderán a partir de ahora las preguntas que estos realicen sobre temas distintos a los que ellos han convocado. Es decir, los periodistas deben limitarse a acudir a sus ruedas de prensa para repetir en sus medios lo que ellos hayan dicho y no tendrán capacidad para preguntar sobre los temas que sean actualidad o provoquen cierto debate en la ciudad.
La advertencia sentó como un jarro de agua fría a los periodistas presentes, que escuchaban esa misma argumentación por segundo día consecutivo. El miércoles, Rodrigo Torrijos también se negó a responder a los periodistas al ser preguntado por la extraña y destacada ausencia de algún responsable del área socio-económica del Ayuntamiento a la primera piedra de la Torre Cajasol, a la que asistió el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín; el consejero de Presidencia de la Junta, Gaspar Zarrías, y el presidente de Cajasol, Antonio Pulido.
El responsable municipal de la formación de izquierdas ya advirtió ese día a los periodistas de esas «nuevas reglas de juego», que repitió ayer con más rotundidad en otra rueda de prensa.
Por otra parte [sigue...]

Como tonto se me quedó la cara tras leer el artículo. ¿Cómo se le debe quedar a uno el cuerpo después de leer esta noticia? Para mi ya esta todo dicho. Que nadie espere explicaciones de ningún tipo sobre cualquier tema que no sea el que ellos controlen. Eso en mi tierra se llama manipulación de la información. Y eso, en mi tierra, se llama censura. Así que ya está, Sevilla lo ha conseguido con sus decisiones. Sevilla, explicitamente, está sometida a la censura pura y dura. ¡Lo raro es la escasa repercusión que he advertido en los medios! Claro... que si fuera otro el partido quizá habría actores por todos lados, manifestaciones con pancartas y banderas tricolores...Luego dirán que lo hacen por nuestro bien, que ellos saben lo que nos conviene (¿no era eso el "despotismo ilustrado"?)
Sevilla censurada...¿de qué hablaré ahora?

18 julio 2007

Sin comentarios.
















Ventanas del Ayuntamiento de Sevilla.

13 julio 2007

El centro comercial más grande del Europa
De vez en cuando en Sevilla ocurren cosas... Cosas buenas. De vez en cuando surgen iniciativas interesantes y geniales como la que hoy se presenta. Las tiendas del Casco Antiguo se van a unir en lo que puede considerarse el centro comercial más grande de Europa (y en este caso literalmente "centro comercial"). Tendrán promociones comunes, logotipo propio, pases de modelos, descuentos, guardería para los padres consumidores y un sin fin de servicios. En principio me parece genial. Será un "centro comercial" muy espectacular. Con un entorno único y una decoración muy atractiva. Sencillamente genial.
La única pega que yo le veo, por ver alguna, es el peso que tendrá cada tienda en las decisiones de su gestión. ¿Por qué digo ésto? Bueno, en los últimos años Sevilla, como el resto de ciudades del "mundo mundial" influidas por el fenómeno de la Globalización, está siendo conquistada por las grandes cadenas internacionales de tiendas. Así, en el centro podemos encontrarnos tiendas como Zara, Mango, Burberry, Massimo Dutti, Stradivarius, Pull and Bear, Hugo Boss, Lacoste, Purificación García, Adolfo Dominguez, etc. Tiendas de las que no solo encuentras una, sino que hay como cuatro de cada una en menos de 50 metros a la redonda. Tiendas que lo mismo las encuentras en Londres, en París o en Madrid. ¿Es eso malo? Para nada pero ¿es bueno?.
Seguramente sea bueno. Está bien que Sevilla sea una ciudad abierta al mundo. Es necesario e imprescindible. ¡Ojalá lo estuviera más!. Pero uno parece olvidarse de las tiendas propias de Sevilla. Esas que precisamente sobrevivían (porque hoy apenas) en el centro de Sevilla. Esas que se diferenciaban por sus productos distintos. Esas que te ofrecian un trato alejado del dado en las grandes multinacionales. En cambio la tendencia es imparable. El Mundo entero terminará comprando en las mismas tiendas, los mismos productos y consumirán la misma comida. Iremos unificando tendencias y gustos, aunque a veces no comprendo cómo pueden triufar algunos establecimientos como los Starbucks: malísimo y caro ( y encima se reproducen como virus). No habrá diferencias entre un parisino, un madrileño y un londinense.
Está bien, de todas formas, la idea de que se asocien. Es importante que las tiendas del centro puedan competir con las del resto de la ciudad. Mantienen vivas sus calles y en definitiva mantienen vivo el centro. Lo único que cambiaba era la idea que tienen del logotipo. Pero iniciativas como esta deberían salir más a menudo. Esperemos que el Ayuntamiento lo vea como una forma de atraer turismo y no como una forma de recaudar más impuestos a los comerciantes.

12 julio 2007

Por ti, Miguel Ángel.

11 julio 2007

De nuevo Botellón...
Ultimamente es noticia, de nuevo, el "Botellón". No quiero centrarme en las decisiones políticas que han llevado a permitir dicha reincidencia. ¿Para qué? Todos sabemos de qué pie cojea este Ayuntamiento (que hace años organiza un viajecito para los amigos por la américa comunista y ahora les regala autobuses). No, hoy voy a dejar al Excelentísimo y a "el de la Pipa" tranquilos.
El problema no es el "Botellón". No es un invento nuevo ni es la única forma de divertirse de los jovenes. El problema, como siempre digo, es la falta de medida y de sentido común. No se trata de tomarse una copa con los amigos, se trata de emborracharse con ellos. ¿Todo el que hace botellón se emborracha? No. No estoy diciendo eso pero, a ver, ¿quién de los que hace "Botellón" (o hacía) afirma, con la mano en el corazón, que eso no es o era lo normal, lo generalizado? Dejemos de lado los intereses de cada uno (¡qué parecemos políticos, coño!) Reflexionemos un poquito.
Como he escuchado en multitud de veces no es un invento del siglo XXI. Las cervecitas al fresco han sido siempre de lo más normal. ¿Pero de verdad es comparable "la cervecita al fresco" con el "Botellón"? Sinceramente no creo que eso lo piense nadie. El "Botellón" genera borrachos ¡por lógica! Una botella por cada 3 o 4 personas no puede dar otro resultado. Genera ruido porque no se reúnen 20 o 30 personas, sino 200 y 300. Produce sucidad porque no hay educación. Y es en este punto donde entran en juego esos padres que luego se quejan por los problemas del "Botellón". Unos padres que no han conseguido educar a sus hijos con los valores que luego defienden no pueden pretender que otros, en este caso el Ayuntamiento y las autoridades, hagan lo que a ellos les correspodía.
¡Ojo! No estoy defendiendo el "Botellón". No puedo defender algo que no hace sino degenerar a la ciudad. Es la definición pura del "Botellón" la que si es respetable. Tomarse una copa con los amigos, responsablemente, tomando el fresco en algún banco... ¡eso sería de lo más normal!. Pero eso es una utopía. Hoy por hoy es imposible pretender eso. Si quedas con los amigos para tomar una copa, hay que "empuntarse", olvidar la botella vacía en el suelo, romper los vasos en la calle y orinarse en los árboles. ¿Quién puede negar eso? Pues muchos. Pero desgraciadamente minoría frente a los que no pueden.
¿Dónde está la medida?¿Dónde el sentido común?

07 julio 2007

Ya está aquí el calor y con él el Tranvía.
¡Qué calor! A los guiris tendrían que darles una medalla al valor. ¡Qué barbaridad!. Este año, de todas formas, no podemos quejarnos. Hemos tenido una buena primavera. Pero eso ya se acabó. El verano ya llegó, ya está aquí... A ver quién es el valiente que es capaz de pasear por la gran Avenida peatonalizada. ¡Es un solarium! Un solarium ruidoso. El que pensara que al peatonalizar la avenida, la paz se fuera a hacer ¡qué equivocado estaba! Como siempre, admito que yo estoy encantado con dicha peatonalización pero no tanto con el resultado. Las farolas de San Fernando y las catenarias, que están plenamente en sintonía con el lugar, fueron los primero invasores del buen gusto. Luego vinieron los "tubos fluorescentes" de la Puerta de Jerez, que al parecer son farolas. Y ahora, desde que el Tranvía (que no Metro) circula por su kilómetro y medio de recorrido, tenemos otro invasor más. Un invasor que, a diferencia de los ya citados, no es posible evitar. ¿No quieres ver las catenarias o los tubos esos que dicen ser farolas? Fácil, mira al suelo o ve por otra vía. Pero el Tranvía (que no Metro) no es tan fácil de evitar (iba a decir que no era tan discreto, pero la verdad es que las dichosas farolas tienen poco de discreto). Ya puedes estar en Alemanes, en García de Vinuesa o en la Plaza del Triunfo que no puedes dejar de oírlo venir. ¿Tranvía?... Aquello no es ni eso. ¡Es un cercanías! El suelo retumba cuando el intruso repta la Avenida.
Uno está en la Plaza Nueva y no hace falta que se pregunte si le quedará mucho al Tranvía (que es un Tren). Primero porque la última parada está a kilómetro y pico. Y segundo porque lo está escuchando llegar desde Puerta Jerez. ¡Qué ruidoso es! ¡Imposible no oirlo! Ese miedo que tenían a que los sevillanos teníamos que acostumbrarnos a caminar junto a un Tranvía (que no Metro, sino Tren) era ridículo. Si tres minutos antes de que llegue a donde estás, lo oyes llegar. Dicen que le van a echar un gel especial... De nuevo a improvisar. En esta ciudad estamos tan acostumbrados a la improvisación del Excelentísimo que ya lo aceptamos como un proceso natural... Señores, en un gobierno no caben improvisaciones. ¿Cuándo nos vamos a enterar?
Ahí tenéis vuestro Tranvía (que no Metro, sino Tren). Ahora, como buenos sevillanos que somos, a buscar la novelería y a olvidar el buen gusto...¡Ala!

05 julio 2007

Hacía tiempo que no escribía. He tenido una de las semanas más estresantes de mi vida. Pero ya se acabó. Ya dispongo de algunos ratillos, pocos, pero suficientes. Y en uno de esos ratillos entré en un blog donde leí una entrada bastante especial. Es una gran crítica a Sevilla. Hecha desde el más puro amor a la ciudad. Estoy convencido de que su autora no pudo dejar de emocionarse al escribirla. Convencido de que al tiempo que la escribía, maldecía y se emocionaba. Quizá no, pero así lo veo yo. Os dejo con su entrada y con su dirección: mirandoalinfinito.blogspot.com

El embrujo de Sevilla

Hace mucho, mucho tiempo, cuando España no era un pequeño país decadente y ridículo, sino un imperio que extendía su poderío a lo largo y ancho del planeta, hubo una ciudad que, envalentonada y orgullosa, se atrevió a proclamar su majestad por encima de las ciudades del mundo. "Quien no ha visto Sevilla, no ha visto maravilla", rezaban los grabados de entonces. Sabiéndose hermosa, tornóse vanidosa y presumida. Sabiéndose rica, pretendió ser poderosa. Sabiéndose útil, creyóse indispensable. Y así, mientras rozaba su gloria con las yemas de los dedos, Sevilla fue maldita para siempre, quedando atrapada en su sueño de esplendor; ciega ante el mundo, no pudo volver a abrir los ojos. Así se forjó su leyenda. Tan grande fue la caída desde su desierta cumbre, que quedó inerte y desprotegida. Fue entonces cuando sucumbió ante el encantamiento de dos brujas: una flamenca, pero de Flandes; otra española, pero de más allá del mar. La ciudad que había sido impulso y amparo de la cultura, reina de las artes y princesa de las letras; la ciudad que engendró a Diego Velázquez y Lope de Rueda, que alentó a Miguel de Cervantes, quedó encadenada a su martirio flamenco y todavía hoy ésa es su única diversión: mirarse al espejo mientras canta y baila. Empachada de sí misma, apenas le queda agilidad para moverse y desafina. No le importa no saber dar a luz una creación ni carecer de criterio para apreciarla y eso la hace aún más mezquina y bajuna, faltando al respeto al verdadero arte. La ciudad que durante siglos había abierto sus brazos al mundo, uniendo continentes, demostró que sólo actuaba movida por la fascinación que sobre ella ejercía el preciado metal, que terminó por dar nombre a una torre de arena y paja. Sevilla hundió sus naves ante las costas americanas y desde entonces no ha vuelto a salir a mar abierto. Por eso el aire cerril y provinciano. Por rencor no acepta nada de lo que venga de fuera, como amante despechada que renuncia al amor. Sevilla hoy no es sombra de lo que fue, es el resultado de la regla matemática de sumar las miserias personales de sus habitantes a lo largo de 500 años. El embrujo de Sevilla es una maldición que la hace aburrida, caprichosa, estéril, intolerante y soberbia; que la llena de prejuicios y la convierte en esperpento. Sevilla, que podría ser hoy una anciana dama, elegante señora de su pequeño paraíso, no es más que una vieja que aún sueña, con cara embobada y ojos de lluvia, la lejana belleza de su juventud; una vieja que vive rodeada de gatos -gordos, lentos y castrados- que sólo se le acercan para comer.